En
1990 escribí para la televisión una serie de pequeñas
comedias musicales cuya duración no alcanzaba a media hora.
La radio heredó ese formato y también los procedimientos
de su sucinta estética: las tramas inescrupulosas, el arsenal
de bromas clásicas, las resoluciones arrebatadas, el canto
cuidadoso, los invitados ilustres.
A lo largo de los años, se fue amontonando un repertorio
de desparejas historias. Las llamábamos radiocines y no
las tomábamos demasiado en serio.
Jorge Dorio, Gabriel Rolón y, en verdad, todos los integrantes
del programa La venganza será terrible colaborábamos
en los textos de aquellas minúsculas piezas. Lo que hoy
presentamos no son registros históricos sino versiones
nuevas de algunos radiocines. Hemos aprovechado para abolir pasajes
vergonzosos y para asegurar la calidad técnica de las grabaciones.
Advierto ahora, a último momento, que perdida su condición
fugaz estos episodios resignan también algo de dignidad.
Su salvación queda, entonces, en las solas manos de los
actores, músicos, cantantes y locutores que han condescendido
a participar de ellos.
Podés
bajarte los siguientes audios:
Yeguas
de la decepción
Cartas
marcadas
Huella de
los enanos
¿Qué
me pasa? ¿Dónde estoy?